jueves, 31 de octubre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
El Colecho
El colecho es compartir la cama con nuestro bebé. Ya sea en la misma cama, en una cuna o cama supletoria adosada a la cama de los padres, o en colchones en el suelo; es una práctica extendida en nuestra sociedad, pero pocas veces comentada, ya que tiene muchos detractores quienes no ven conveniente colechar con los niños, y dependiendo de la cultura tiende a ser rechazado por diferentes cuestiones, entre ellas, psicológicas ya que muchos sostienen que al practicar el colecho los bebés, son más inseguros, más temeroso y que en un futuro serán menos autónomos.
Lo cierto es que no existen datos contundentes que indiquen lo anterior, ni estudios que avalen dicha postura, por el contrario cada vez se habla más de los beneficios de esta práctica para las familias con bebés.
Desde el origen del hombre, colechamos, compartimos nuestros sitios de descanso con los bebés, fue hace unos 150 años cuando se empezaron a construir casas con habitaciones, y se comenzó a separar a los bebés de los padres. Incluso parte de la historia cuenta que en la edad media había más niños que la capacidad de los padres para alimentarles, comenzaron entonces a dispararse las muertes “accidentales” de niños por asfixia; por lo cual la iglesia prohibió que se durmiera en la cama con los bebés para prevenir este tipo de muertes. Obviamente compartir la cama con el bebé debe llevar en si mismo implícitas unas normas de seguridad que veremos más adelante.
El colecho se practica en muchas culturas, incluyendo a países desarrollados, la práctica en sí parece estar altamente difundida, es la percepción de esta lo que cambia según la cultura en la que nos encontremos. Por ejemplo, Estados Unidos suele considerarse un país reacio a la práctica del colecho, lo sorprendente es que en encuestas realizadas, aproximadamente un 44% de los padres con bebés de entre 2-9 meses manifestaban haber dormido con sus bebés en algún momento, y un 68% de los encuestados disfrutaba de la presencia de el bebé en su cama.
En Japón la percepción cambia muchísimo, allí el colecho es la norma, culturalmente no es cuestionable compartir la cama con un bebé, además es el país con índice de muerte súbita del lactante más bajo y con uno de los índices de lactancia más altos del mundo. Al hacer la pregunta de si se compartía la cama con los bebés un 60% de los japoneses contesto que sí lo hacía.
En países como Nueva Zelanda, se sugiere compartir la habitación con el bebé al menos en el primer año de vida, como prevención del síndrome de muerte súbita del lactante que disminuye mucho cuando se practica el colecho.
El Antropólogo James Mckenna, en un estudio realizados en Estados Unidos en el año 1997 y publicado en Pediatrics, analizó el sueño y el comportamiento nocturno de madres y bebés que compartían la cama, con el fin de compararlos con bebés solitarios; encontró que había una regulación importante entre madre e hijo, ambos responden a los estímulos, su fase de sueño es menos profunda pero permite a la madre estar más alerta y al bebé mamar más y aprender a regular su respiración, esto debido a que la fase REM en inglés (Rapid eyes movement) que se divide en 4 niveles en los cuales el sueño profundo se da entre el 3º y 4º se mantiene en una fase más superficial para permitirle al niño estar más alerta. Se dice que las madres se anticipan a los despertares del bebé unos segundos, lo que hace que se le atienda con más eficacia y éste a su vez estaría menos tiempo despierto. Por eso al preguntar a muchas mujeres que practican el colecho cuantas veces suelen despertar en la noche, la mayoría no sabe porque en realidad no lo han hecho del todo!
El desarrollo neuronal en los bebés se realiza en fases de sueño poco profundas, por lo cual al practicar el colecho estaríamos no solo facilitando la lactancia materna, sino también el desarrollo cerebral del niño.
Según Mckenna el roce, el movimiento, la respiración, el contacto, la voz, son positivos para el bebé.
Como vemos practicar el colecho tiene múltiples ventajas:
Desde el origen del hombre, colechamos, compartimos nuestros sitios de descanso con los bebés, fue hace unos 150 años cuando se empezaron a construir casas con habitaciones, y se comenzó a separar a los bebés de los padres. Incluso parte de la historia cuenta que en la edad media había más niños que la capacidad de los padres para alimentarles, comenzaron entonces a dispararse las muertes “accidentales” de niños por asfixia; por lo cual la iglesia prohibió que se durmiera en la cama con los bebés para prevenir este tipo de muertes. Obviamente compartir la cama con el bebé debe llevar en si mismo implícitas unas normas de seguridad que veremos más adelante.
El colecho se practica en muchas culturas, incluyendo a países desarrollados, la práctica en sí parece estar altamente difundida, es la percepción de esta lo que cambia según la cultura en la que nos encontremos. Por ejemplo, Estados Unidos suele considerarse un país reacio a la práctica del colecho, lo sorprendente es que en encuestas realizadas, aproximadamente un 44% de los padres con bebés de entre 2-9 meses manifestaban haber dormido con sus bebés en algún momento, y un 68% de los encuestados disfrutaba de la presencia de el bebé en su cama.
En Japón la percepción cambia muchísimo, allí el colecho es la norma, culturalmente no es cuestionable compartir la cama con un bebé, además es el país con índice de muerte súbita del lactante más bajo y con uno de los índices de lactancia más altos del mundo. Al hacer la pregunta de si se compartía la cama con los bebés un 60% de los japoneses contesto que sí lo hacía.
En países como Nueva Zelanda, se sugiere compartir la habitación con el bebé al menos en el primer año de vida, como prevención del síndrome de muerte súbita del lactante que disminuye mucho cuando se practica el colecho.
El Antropólogo James Mckenna, en un estudio realizados en Estados Unidos en el año 1997 y publicado en Pediatrics, analizó el sueño y el comportamiento nocturno de madres y bebés que compartían la cama, con el fin de compararlos con bebés solitarios; encontró que había una regulación importante entre madre e hijo, ambos responden a los estímulos, su fase de sueño es menos profunda pero permite a la madre estar más alerta y al bebé mamar más y aprender a regular su respiración, esto debido a que la fase REM en inglés (Rapid eyes movement) que se divide en 4 niveles en los cuales el sueño profundo se da entre el 3º y 4º se mantiene en una fase más superficial para permitirle al niño estar más alerta. Se dice que las madres se anticipan a los despertares del bebé unos segundos, lo que hace que se le atienda con más eficacia y éste a su vez estaría menos tiempo despierto. Por eso al preguntar a muchas mujeres que practican el colecho cuantas veces suelen despertar en la noche, la mayoría no sabe porque en realidad no lo han hecho del todo!
El desarrollo neuronal en los bebés se realiza en fases de sueño poco profundas, por lo cual al practicar el colecho estaríamos no solo facilitando la lactancia materna, sino también el desarrollo cerebral del niño.
Según Mckenna el roce, el movimiento, la respiración, el contacto, la voz, son positivos para el bebé.
Como vemos practicar el colecho tiene múltiples ventajas:
- La regulación de la temperatura, se ha visto que si la temperatura corporal del niño aumenta, la de la madre desciende para regular la del pequeño.
- Contribución al óptimo desarrollo del cerebro, ya que se favorece el desarrollo neuronal por estar más tiempo en fase de sueño no profunda.
- Mayor conexión con la madre, ya que ésta, está más alerta a las necesidades del niño.
- Favorece y mantiene la lactancia materna.
- Disminución del Riesgo de Muerte súbita del Lactante, aunque la lactancia materna por sí sola ya sería un factor protector, compartir la cama con el bebé también lo disminuiría, por favorecer la lactancia y a su vez hacer que el bebé este en fases de sueño no profundo que le permitan responder eficazmente a las apneas del sueño.
- Mayor comodidad para los padres y más aún para la madre que amamanta.
Es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones para practicar un colecho seguro:
- No compartir la cama con un bebé cuando las personas que lo hagan estén bajo los efectos del alcohol, drogas o extremo cansancio, ya que se reduce la posibilidad de responder a las necesidades del bebé.
- No practicar colecho si hay una persona fumadora, ya que esto incrementa el riesgo de muerte súbita del lactante.
- No usar mantas, sabanas o edredones muy pesados ni de tejidos muy gruesos, de pelo o sintéticos que puedan agobiar, tapar el bebé o aumentar mucho su temperatura corporal, en invierno es preferible regular la temperatura de la casa y no saturar de ropa.
- Si se practica el colecho con una cuna o cama adosada a la de los padres, que éstas queden al mismo nivel, para evitar que haya espacios por donde pueda colarse el bebé y asfixiarse.
- No utilizar colchones muy blandos.
- No dormir con un bebé en sofás, colchones de agua, o pufs ya que el bebé puede quedarse atrapado por algún lugar y correr el riesgo de asfixia.
- No usar almohadas o cojines que puedan asfixiar al bebé.
- Evitar que las mascotas compartan la misma cama con el bebé.
- En caso de obesidad extrema es mejor no compartir la cama con el bebé.
- Si los padres duermen juntos, no ubicar el bebé en el medio. Los padres suelen tardar más en hacerse a la idea de que se comparte la cama con el pequeño.
Teniendo estas medidas en cuenta, practicar el colecho es seguro y aporta múltiples beneficios para las familias.
El nacimiento de nuestro “ser madre”
Hemos
pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés,
calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando
el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que
hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en
los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y
duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al
extremo, malhumorado y demandante.
Posiblemente
la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres
llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que
la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y
palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales,
perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los
hilos de nuestra vida consciente.
En el caso
de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo
territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin
límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido
separados a partir del parto y nacimiento de la cría.
“Fusión
emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo
mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el
sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional
no importan ese tipo de fronteras. De
hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido
demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o
cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte.
Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del
llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales
tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades
económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o
pérdidas afectivas, por ejemplo.
Pero lo más
impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive
como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y
plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que
han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre,
no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone
confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir
adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores
recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las
elecciones que hemos llevado a cabo.
Concretamente,
las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni
hablándole ni sacándolo a pasear-
recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia,
relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia
alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con
palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún
vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el
desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la
falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o
incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño,
que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras
sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque
sabrá de qué se trata.
Pero mucho
más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una
de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por
considerarlos antiguos, obsoletos o poco
valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del
alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar
superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros
bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras
intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos
con honestidad.
Esto no
significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos
“culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una
oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para
conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos.
La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos
obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente
femeninas.
En
definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el
transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la
noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven,
cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio
es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo
profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.
Lactancia Materna
Cuándo comenzar? Apenas
nacido el bebé es un excelente momento. Si esto no es posible, lo ideal es
comenzar apenas la madre se reúna con el bebé. Frecuencia? Libre demanda. El bebé necesita mucho del contacto con
la madre, y además necesita nutrirse. De esta manera satisface las dos cosas.
* Rica en omega 3 para el desarrollo
del cerebro, nombrado, DHA y AA
* Se adapta perfectamente a las
necesidades del infante, los niveles disminuyen a medida que el bebé crece
* Rico en colesterol (bueno)
* Casi completamente absorbida
* Contiene enzima lipasa que digiere la
grasa
* Más absorbidas completamente;
* La lactoferrina para la salud
intestinal
* La lisozima, un antimicrobiano
* Rica en componentes de las proteínas
* Rico en Factores para el crecimiento
* Contiene proteínas que inducen el
sueño
* Rico en la lactosa
* Rica en células blancas vivas en la
sangre, millones por cada alimentación
* Rico en inmunoglobulinas
* Los minerales se absorben mejor,
especialmente el zinc y calcio
* Hierro es de 50 a 75 por ciento
absorbido.
* Contiene más selenio (un
antioxidante)
* Rico en enzimas digestivas, como
amilasa y lipasa
* Rico en muchas hormonas: tiroides,
prolactina, la oxitocina, y otros
viernes, 18 de octubre de 2013
¿Quién o quienes hacen el parto?
Mamá y Bebé, son los actores en el trabajo de parto y parto respectivamente. Ellos son los personajes más importantes y activos. Los protagonistas de esta historia son Mamá, Bebé y Papá, si es que esta presente para acompañar.
Cuando el embarazo cursa entre la semana 37 y 42 completas, se puede desencadenar en cualquier momento el parto, las hormonas, grandes aliadas en estos procesos vitales, como en todo, se encargan de preparar el cuerpo, la mente y el alma para parir y nacer. Bebé y Mamá se inundan de ellas y todo fluye.
La “hormona del amor”, también llamada "hormona tímida" es la oxitocina, a medida que se segregan más y más, dan lugar a las endorfinas, que son las que relajan, dan placer, las que dan descanso entre contracción y contracción, hasta a veces, mucho sueño y un estado de alteración de espacio y tiempo. Otra hormona que también juega un papel importante es la relaxina, que hace que los ligamentos queden más laxos, para poder gestar y abrirnos al nacimiento. Todas las hormonas que segrega mamá y bebe pasan por la placenta, se inundan en el torrente sanguíneo, todo fluye a la perfección, hablando de procesos naturales. Sin entrar en el tema de la oxitocina sintética que suelen administrar en el torrente sanguíneo como una intervención al proceso natural, generalmente asociada con más dolor y sufrimiento materno, y posible sufrimiento fetal.
Es asombroso notar esos procesos en nuestro cuerpo y cuando se acompaña un parto podremos observar como la diada mama-bebe hacen un perfecto trabajo en equipo.´
La hormona antagonista en esta historia es la adrenalina, que segregamos cuando sentimos algún peligro, miedo, cuando nos hacen pensar, o cuando alguien que esté cerca de nosotros nos “contagia” su ansiedad, miedos, o nerviosismo, interrumpiendo así el proceso. Por eso es importante llegar al parto hablando de todo, investigando, dándole a los miedos el lugar que realmente le corresponden (mejor si menos miedos se tienen), anticipándose a conocer el lugar donde se parirá (si se elige afuera de casa), y despejando los miedos de la pareja o acompañante ese día.
María T. Lencina
Madre de dos hijos –
Coordinadora “RELACAHUPAN” Misiones –
Proyecto Red de Comadres.
María T. Lencina
Madre de dos hijos –
Coordinadora “RELACAHUPAN” Misiones –
Proyecto Red de Comadres.
Para parir con placer
"Para parir con placer, hemos de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero, que cuando se llenan de emoción y de amor, palpita con placer. Hemos de re-conquistar nuestros cuerpos y re-aprender a mecer nuestro útero, a conectar sus inervaciones voluntarias con las involuntarias; sentir su latido y acompasarlo con todo nuestro cuerpo... Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas. De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.."
Casilda Rodrigañez
Casilda Rodrigañez
lunes, 14 de octubre de 2013
La Línea Purpura
La línea púrpura es una línea que asciende desde el ano hasta el coxis conforme va progresando la dilatación del parto. La observación de ésta línea por Parteras experimentadas puede ser una alternativa a los tactos vaginales, puesto que dependiendo de la altura a la que se encuentre la ascensión de la línea púrpura, pueden saber de cuántos cm estamos dilatadas. Esto, además de evitar los molestos y dolorosos tactos, nos ayuda a prevenir una infección por tactos innecesarios, muy usual en mujeres de parto con membranas rotas y constantes tactos por parte del personal sanitario. También puede resultar útil observarla antes de ponerse de parto para saber en qué momento (que no sea demasiado pronto) acudir al hospital cuando éste ya haya comenzado.
La línea púrpura comienza a observarse por encima del ano cuando la mujer está entre 0 y 2cm dilatada; entre 4 y 5cm la línea puede verse a mitad de camino entre el ano y el coxis, y con 10 cm de dilatación la línea púrpura se completa.
La línea púrpura comienza a observarse por encima del ano cuando la mujer está entre 0 y 2cm dilatada; entre 4 y 5cm la línea puede verse a mitad de camino entre el ano y el coxis, y con 10 cm de dilatación la línea púrpura se completa.
sábado, 12 de octubre de 2013
LEY NACIONAL 25929
Derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento
Promulgada el 25 de agosto de 2004, vigente desde el 21 de noviembre de 2004 en todo el territorio nacional.
Promulgada el 25 de agosto de 2004, vigente desde el 21 de noviembre de 2004 en todo el territorio nacional.
ARTICULO 1º.- La presente ley será de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en el territorio de la Nación.
Las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al programa médico obligatorio.
ARTICULO 2º.- Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos:
a) A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos, de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
b) A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
c) A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
e) A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
f) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
g) A estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.
h) A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
i) A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
j) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
k) A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.
ARTICULO 3º.- Toda persona recién nacida tiene derecho:
a) A ser tratada en forma respetuosa y digna.
b) A su inequívoca identificación.
c) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia, salvo consentimiento manifestado por escrito de sus representantes legales, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
d) A la internación conjunta con su madre en sala, y a que la misma sea lo más breve posible, teniendo en consideración su estado de salud y el de aquella.
e) A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
ARTÍCULO 4º.- El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos:
a) A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
b) A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
c) A prestar su consentimiento manifestado por escrito para cuantos exámenes o intervenciones se quiera someter al niño o niña con fines de investigación, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
d) A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida siempre que no incida desfavorablemente en su salud.
e) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.
ARTICULO 5º.- Será autoridad de aplicación de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación en el ámbito de su competencia; y en las provincias y la Ciudad de Buenos Aires sus respectivas autoridades sanitarias.
ARTICULO 6º.- El incumplimiento de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de las obras sociales y entidades de medicina prepaga, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales de la salud y sus colaboradores, y de las instituciones en que estos presten servicios, será considerado falta grave a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder.
ARTICULO 7º.- La presente ley entrará en vigencia a los sesenta (60) días de su promulgación.
ARTICULO 8º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo
¿Qué es un parto natural?
La expresión "parto natural" en muchos ámbitos se interpreta como una nostálgica vuelta al pasado: parir sin epidural, sin oxitocina, parir sin esto y sin lo otro. Allí donde la tasa de cesáreas es alta (España y Sudamérica, por ejemplo), hay quien utiliza ese término para referirse a un parto vaginal. Pero parto natural no es simplemente un parto “sin”, sino aquel que se produce gracias a la maravilla de la fisiología, y en el que los procedimientos obstétricos se aplican únicamente en caso de necesidad. Es lo opuesto al parto medicalizado, atendido por la obstetricia convencional, en el cual la tecnología sustituye la fisiología de la mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento, y generando riesgos innecesarios para la madre y el bebé. En el primer caso la técnica está al servicio de la naturaleza, en el segundo, la naturaleza es doblegada por la técnica. Las tasas de cesáreas en los países y hospitales que respetan los procesos naturales no suelen superar el 10%. Cuando la asistencia es de corte intervencionista, la tasa de cesáreas siempre es superior.No es posible asistir dignamente a una mujer parturienta sin comprender la verdadera naturaleza del parto: es un acontecimiento involuntario, tanto como el sueño o el orgasmo, aunque mucho más complejo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de controlar o dirigir mentalmente estos procesos: simplemente no ocurren. La sola pretensión de controlar un proceso involuntario lo inhibe, y eso es lo que sucede con el parto hospitalario. Ese es el motivo por el cual cuando la mujer llegar al hospital, la dilatación a menudo se estanca. Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo tipo de procedimientos que sustituyen la función de una naturaleza que en estas condiciones, obviamente, no puede funcionar: estimulación con oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias … se sustituye un proceso natural sofisticado y sabio por un conjunto de técnicas encaminadas a resolver los problemas a menudo creados por ella misma. Y también para someter un proceso con un ritmo propio al ritmo acelerado que establece el hospital. Dice Michel Odent que de las muchas preguntas que se hacen los estudiantes de obstetricia hay una que continúa ausente de los planes de estudios. Esa pregunta es ¿Cuáles son las condiciones idóneas para un parto fluido?
Intimidad, seguridad y apoyo emocional. Lo mejor que podemos hacer para favorecer un proceso involuntario es conocer y crear las condiciones idóneas para que se produzca solo. Puede resultar paradójico que la única forma de “humanizar” el parto sea recapitulando el hecho de que somos una especie “mamífera”. El parto es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro cerebro mamífero, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, para lo cual el ambiente en que transcurre y la calidad humana y actitudes de los asistentes es esencial. Ese cerebro mamífero primitivo es también nuestro cerebro emocional (sistema límbico). Es una constante en todas las especies mamíferas que la parturienta necesita una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional, que le permita entrar en el estado de consciencia especial propio del parto. Cuando este estado de intimidad se impide, cuando una hembra mamífera se siente amenazada, o incluso indiscretamente observada, el parto se interrumpe: las hormonas del estrés inhiben las hormonas del parto. Esto pone de relevancia la enorme importancia del estado emocional de la madre y cómo influye en él el soporte emocional y el trato que recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el parto. La forma en que se trata a la mujer de parto puede condicionar totalmente su progreso. Por ello, las primeras recomendaciones de la OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y psicológicos: Debe fomentarse una atención obstétrica crítica con la atención tecnológica al parto y respetuosa con los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto.
Ambiente y entorno apropiado. El parto es dirigido por el cerebro mamífero (emocional), pero inhibido por el neocórtex (racional). Decía Michel Odent que es suficiente preguntar a una mujer su número de la seguridad social para que el parto se interrumpa. Debe pues evitarse todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpirle en su “viaje interior”. También interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en un lugar poco apropiado, como es el paritorio. Las condiciones necesarias para un parto fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para dormirse: intimidad, penumbra, silencio… todo lo que permita a la mujer ensimismarse. Dice Sheila Kitzinger que “el lugar ideal para dar a luz es el mismo que para hacer el amor”.
Libertad de expresión. La represión de la expresión de dolor durante el parto tiene la consecuencia de reprimir la evolución del parto mismo. Beatrijs Smoulders, comadrona holandesa, afirma en su libro “Parto Seguro” (Editorial Médici), “Hace años, de una parturienta se esperaba que fuera fuerte y no dijera ni pío al dar a luz. En estos casos, el personal sanitario del hospital podía afirmar: “¡Qué bien lo hace la señora!”. Mientras que la comadrona de hoy en día más bien pensaría: “¡Suelte un berrido de una vez, señora, y así como mínimo pasará algo”. Sumergirse y aceptar el dolor es condición necesaria para la producción de endorfinas, “opiáceos” internos que amortiguan y modifican la percepción del dolor.
Libertad de movimientos y postura para el expulsivo. La posición tumbada para dilatar (enganchada al gotero y al monitor) y el potro obstétrico para el expulsivo pasarán a la historia como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el parto y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el coxis se dirige hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto la dilatación. La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el bebéLa mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura que más le convenga: en cuclillas, sentada en el taburete obstétrico, a cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.
Asistencia profesional respetuosa. Siendo la fisiología del parto tan sensible al entorno, el papel del profesional asistente es estar disponible en un discreto segundo plano, sin interferir, confiando en los recursos de la mujer para dar a luz, y aplicar los procedimientos obstétricos únicamente si hacen falta. El protagonismo del parto corresponde a la mujer.
Procedimientos naturales de abordar el dolor. La producción de endorfinas se favorece cuidando al máximo las condiciones en que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda producir estrés. Actualmente la tendencia es a recurrir a formas inocuas y agradables de amortiguar el dolor: cambiar de postura, baño de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en pelota de goma …
Intimidad y tiempo para recibir y acoger al bebé. El momento del nacimiento es un momento especial, mágico, en el que el estado hormonal propio del parto natural crea las condiciones para que produzca el vínculo madre-hijo, un vínculo que tiene consecuencias duraderas sobre esa relación, sobre la confianza de la mujer en su capacidad para amar y criar a su hijo, sobre el desarrollo emocional del bebé. El vínculo que el bebé crea con su madre es el troquel, la base de su capacidad para crear vínculos posteriores. Por ello el nacimiento medicalizado tiene consecuencias no sólo físicas, sino psicológicas y sociales. Madres y bebés deben estar juntos tras el nacimiento, y en todo momento, y no se justifica que un recién nacido sano sea apartado de su madre. Incluso los prematuros progresan mejor con el “método canguro” que con la incubadora, o al menos con un sistema mixto. La OMS recomienda iniciar la lactancia antes de abandonar la sala de partos.
Cordón umbilical: El respeto por la fisiología del parto implica reconocer la función del cordón umbilical, que continúa latiendo y suministrando sangre oxigenada al bebé durante varios minutos tras el nacimiento. La naturaleza no hace nada que no sea necesario, y esos minutos son el tiempo que el recién nacido necesita para comenzar a utilizar sus pulmones sin angustia ni riesgo de privación de oxígeno. El recién nacido tiene el derecho de disponer de esos minutos y de esa sangre, y con mayor motivo si ha tenido sufrimiento fetal, ya que al iniciar la respiración la sangre acude a los pulmones en detrimento del cerebro. Pinzar el cordón inmediatamente tras el nacimiento es una práctica que, a la luz de la evidencia científica, debería haber sido abandonada.
Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.
Isabel Fernández del Castillo Autora de "La Revolución del Nacimiento". Ed. Edaf
Intimidad, seguridad y apoyo emocional. Lo mejor que podemos hacer para favorecer un proceso involuntario es conocer y crear las condiciones idóneas para que se produzca solo. Puede resultar paradójico que la única forma de “humanizar” el parto sea recapitulando el hecho de que somos una especie “mamífera”. El parto es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro cerebro mamífero, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, para lo cual el ambiente en que transcurre y la calidad humana y actitudes de los asistentes es esencial. Ese cerebro mamífero primitivo es también nuestro cerebro emocional (sistema límbico). Es una constante en todas las especies mamíferas que la parturienta necesita una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional, que le permita entrar en el estado de consciencia especial propio del parto. Cuando este estado de intimidad se impide, cuando una hembra mamífera se siente amenazada, o incluso indiscretamente observada, el parto se interrumpe: las hormonas del estrés inhiben las hormonas del parto. Esto pone de relevancia la enorme importancia del estado emocional de la madre y cómo influye en él el soporte emocional y el trato que recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el parto. La forma en que se trata a la mujer de parto puede condicionar totalmente su progreso. Por ello, las primeras recomendaciones de la OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y psicológicos: Debe fomentarse una atención obstétrica crítica con la atención tecnológica al parto y respetuosa con los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto.
Ambiente y entorno apropiado. El parto es dirigido por el cerebro mamífero (emocional), pero inhibido por el neocórtex (racional). Decía Michel Odent que es suficiente preguntar a una mujer su número de la seguridad social para que el parto se interrumpa. Debe pues evitarse todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpirle en su “viaje interior”. También interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en un lugar poco apropiado, como es el paritorio. Las condiciones necesarias para un parto fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para dormirse: intimidad, penumbra, silencio… todo lo que permita a la mujer ensimismarse. Dice Sheila Kitzinger que “el lugar ideal para dar a luz es el mismo que para hacer el amor”.
Libertad de expresión. La represión de la expresión de dolor durante el parto tiene la consecuencia de reprimir la evolución del parto mismo. Beatrijs Smoulders, comadrona holandesa, afirma en su libro “Parto Seguro” (Editorial Médici), “Hace años, de una parturienta se esperaba que fuera fuerte y no dijera ni pío al dar a luz. En estos casos, el personal sanitario del hospital podía afirmar: “¡Qué bien lo hace la señora!”. Mientras que la comadrona de hoy en día más bien pensaría: “¡Suelte un berrido de una vez, señora, y así como mínimo pasará algo”. Sumergirse y aceptar el dolor es condición necesaria para la producción de endorfinas, “opiáceos” internos que amortiguan y modifican la percepción del dolor.
Libertad de movimientos y postura para el expulsivo. La posición tumbada para dilatar (enganchada al gotero y al monitor) y el potro obstétrico para el expulsivo pasarán a la historia como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el parto y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el coxis se dirige hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto la dilatación. La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el bebéLa mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura que más le convenga: en cuclillas, sentada en el taburete obstétrico, a cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.
Asistencia profesional respetuosa. Siendo la fisiología del parto tan sensible al entorno, el papel del profesional asistente es estar disponible en un discreto segundo plano, sin interferir, confiando en los recursos de la mujer para dar a luz, y aplicar los procedimientos obstétricos únicamente si hacen falta. El protagonismo del parto corresponde a la mujer.
Procedimientos naturales de abordar el dolor. La producción de endorfinas se favorece cuidando al máximo las condiciones en que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda producir estrés. Actualmente la tendencia es a recurrir a formas inocuas y agradables de amortiguar el dolor: cambiar de postura, baño de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en pelota de goma …
Intimidad y tiempo para recibir y acoger al bebé. El momento del nacimiento es un momento especial, mágico, en el que el estado hormonal propio del parto natural crea las condiciones para que produzca el vínculo madre-hijo, un vínculo que tiene consecuencias duraderas sobre esa relación, sobre la confianza de la mujer en su capacidad para amar y criar a su hijo, sobre el desarrollo emocional del bebé. El vínculo que el bebé crea con su madre es el troquel, la base de su capacidad para crear vínculos posteriores. Por ello el nacimiento medicalizado tiene consecuencias no sólo físicas, sino psicológicas y sociales. Madres y bebés deben estar juntos tras el nacimiento, y en todo momento, y no se justifica que un recién nacido sano sea apartado de su madre. Incluso los prematuros progresan mejor con el “método canguro” que con la incubadora, o al menos con un sistema mixto. La OMS recomienda iniciar la lactancia antes de abandonar la sala de partos.
Cordón umbilical: El respeto por la fisiología del parto implica reconocer la función del cordón umbilical, que continúa latiendo y suministrando sangre oxigenada al bebé durante varios minutos tras el nacimiento. La naturaleza no hace nada que no sea necesario, y esos minutos son el tiempo que el recién nacido necesita para comenzar a utilizar sus pulmones sin angustia ni riesgo de privación de oxígeno. El recién nacido tiene el derecho de disponer de esos minutos y de esa sangre, y con mayor motivo si ha tenido sufrimiento fetal, ya que al iniciar la respiración la sangre acude a los pulmones en detrimento del cerebro. Pinzar el cordón inmediatamente tras el nacimiento es una práctica que, a la luz de la evidencia científica, debería haber sido abandonada.
Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.
Isabel Fernández del Castillo Autora de "La Revolución del Nacimiento". Ed. Edaf
EL RECIEN NACIDO EN EL PARTO DOMICILIARIO
Ni bien nacido el niño se limpian bien las fauces muy suavemente, para
que no aspire líquido amniótico, (independientemente del color del líquido) con
un apósito estéril. Esta maniobra se realiza ni bien sale la cabeza, e inmediatamente
es colocado en el regazo materno, si el padre quiere recibirlo, puede hacerlo,
en definitiva en el parto domiciliario las decisiones son compartidas y esto
puede estar arreglado previamente. El clamps se coloca sólo cuando el cordón
umbilical dejó de latir. Lo ideal es que el niño
permanezca con su madre, bien tapado y desnudo (sólo con la gorra) piel a piel
con su madre durante las dos primeras horas después del parto.
|
Hay algunas familias que prefieren no cortar el
cordón umbilical (parto en loto).
Muchas veces observamos las primeras deposiciones durante
estas primeras horas, pero, no se debe separarse al niño por esta razón, lo más
importante es el
apego entre ellos.
|
Los bebés nuevitos son magníficos. Estar con un nuevo bebé, darle al bebé toda tu atención se siente como darle a tu alma un trago de pura agua fresca. Los nuevos bebés tienen claras y fuertes vibraciones porque su atención no está dividida; hagan lo que hagan, lo hacen con su total atención. Si prestas buena atención a un nuevo bebé, la inteligencia serena del bebé limpiará tu mente por ti. (1)
(1). Ina May Gaskin. Partería Espiritual
Trabajo de Parto y/o Nacer En El Agua
Las madres humanas, como cualquier mamífero, buscan
instintivamente la privacidad y un lugar en donde no haya excesiva claridad,
para traer su bebé al mundo.
Históricamente las madres han encontrado en el agua, un
elemento tremendamente eficaz para suavizar el dolor (o molestias) de las
contracciones y del parto. De hecho, muchas mujeres buscan el agua instintivamente
cuando se inicia el proceso del nacimiento.
¿Qué
se necesita para tener un parto en el agua? No se necesita alquilar una costosa piscina. Sólo se necesita una bañera
llena de agua limpia y templada y/o una pileta portátil (de lona, inflable,
etc; con suficiente capacidad como para cubrir hasta un poco más arriba del
ombligo de la embarazada). Algunas personas montan la piscina de sus niños dentro de la casa (entre 2 y 4 metros cuadrados) Esto requiere
la instalación de un sistema de entrada y salida del agua para evitar que esta
se enfríe.
¿Por
qué es tan recomendable nacer en el agua? El nacimiento en el agua es un método extremadamente apacible, tanto para
la madre como para el bebé. El proceso del nacimiento en el agua suaviza el
dolor de la madre -bloquea
los impulsos nerviosos que indican al cerebro que hay dolor- y la
ayuda a relajarse y a dilatar completamente antes de parir. De hecho, es un
método tan eficaz para controlar del dolor
que en Canadá, el 100% de las mujeres que paren en el agua, no usan
ninguna medicación contra el dolor. Además, al no tomar medicaciones, se evita
el riesgo de traumatizar al bebé, algo que sucede cuando la dosis contra el
dolor es lo suficientemente fuerte, como para anular el dolor del parto.
Algunas
de las ventajas del nacimiento en el agua.
- El agua provee al bebé de un ambiente muy parecido
al ambiente de la matriz -mojado, templado,
ingrávido y apacible-. Con el nacimiento en el agua, el bebé viaja suavemente de un lugar templado, mojado y seguro, dentro del
cuerpo de la madre, hacia otro lugar templado, mojado y seguro, a los brazos de
la madre.
- En el agua, no sólo se produce menos dolor, sino que
se "dosifica" mejor el dolor o las molestias.
- Casi nunca hay necesidad de intervención médica.
- El agua crea una presión igual en todas las partes
del cuerpo.
- Se utiliza menos energía en el nacimiento en el
agua.
- La madre y el bebé sufren menos ansiedad.
- El agua templada hace parar las contracciones
falsas.
- La madre puede encontrar una posición cómoda y más
eficiente para facilitar el descenso del bebé a través del canal del parto,
facilitando así una transición más apacible para el bebé.
- El agua proporciona mayor flexibilidad en todo el
proceso.
- El pujar es más fácil en el agua. Existe menos
riesgo de rasgado o desgarro.
- La flotabilidad del agua, permite que casi nunca sea
necesario dar vuelta al bebé o torcerlo para que salgan los hombros.
- La madre puede cambiar de posición fácilmente, para
encontrar la más cómoda con cada contracción.
- La madre siente menos presión en el abdomen y en el
útero, con las contracciones.
- El agua puede acelerar notablemente el tiempo de las
contracciones, a veces entre dos y cuatro horas menos. Las mujeres a menudo
experimentan un descenso rápido del bebé fuera del canal del nacimiento, con
sólo unos pocos pujos.
- Un alivio significativo de la ansiedad es mucho más
posible en agua templada.
- El bebé no recibe los muchos estímulos para inducir
la respiración que están tan presentes en el nacimiento habitual, y se ha
sugerido; que esta forma suave de estimular la respiración es la razón por la
que muy pocos de los bebés nacidos en el agua gritan en el nacimiento (apenas
el primer llanto o vagido, nada más) y están en general en un estado de paz,
calma, serenidad y alerta tranquilo.
- El nacimiento en el agua es extremadamente seguro: De los más de 45.000 nacimientos en el agua
registrados en el mundo, no existen datos sobre complicaciones peligrosas (para
la vida de la madre o del bebé) debido al nacimiento en el agua.
- El nacimiento en el agua puede estimular a un bebé
que está en una posición inapropiada (como por ejemplo de cabeza deflexionado),
a girar. O puede relajar a la madre lo suficiente, como para que ella elija por
instinto la posición más correcta para su útero y su bebé.
Otras
ventajas del nacimiento en el agua.
- El agua templada ablanda los tejidos esenciales para
el nacimiento (vagina, perineo y vulva) lo que se atribuye al bajo índice de
desgarros vaginales y trauma del tejido.
- El agua puede acelerar las contracciones cuando son
muy lentas, estimulando el cérvix para que se dilate. Esto es especialmente
eficaz para facilitar la transición a las contracciones activas.
- El parto subacuático puede dar lugar a una menor
pérdida de sangre de la madre en el alumbramiento.
- La ventaja del aire húmedo durante las contracciones
en agua templada, facilita el flujo de la leche de la madre.
- El cuerpo produce menos adrenalina (respuesta del
organismo para luchar o huir).
- Mejor flujo de oxitocina y oxígeno hacia la madre.
- El riego sanguíneo al útero se incrementa y como
resultado, las contracciones son más eficientes.
- Al mejorar el suministro de sangre a la placenta,
mejora también el nivel de oxígeno del bebé.
- El agua disminuye la presión sanguínea de la madre y
el oxígeno llega mejor al útero y al bebé.
La masificación de embarazos y partos
Cuando quedamos embarazadas y empezamos a averiguar de qué se trata todo esto, nos encontraremos fácilmente con las propuestas convencionales: visitar al médico, someterse a las rutinas de controles y análisis clínicos, las famosas ecografías cada vez más banales que nos acercan la mirada a la vida intrauterina de nuestro bebe como si fuera una película, y la preparación para un parto en un establecimiento médico. Hasta ahí….casi nadie se altera. Todo parece normal. Sin embargo es una autopista con peaje, garantizándonos el encastre en la lógica del sometimiento.
¿A nadie le llama la atención que una mujer que ha hecho el amor con un hombre y que chorrea sexo, amor, fluidos y sudor, tenga que someterse a la asepsia de un consultorio medico que nada tiene que ver con “eso” que está gestando? ¿Acaso no es un desastre ecológico que las mujeres entreguemos nuestros cuerpos, nuestros tiempos de gestación, nuestros partos y nuestro amor a personas que tienen muchísimo miedo de las pulsiones vitales y de quienes no sabemos absolutamente nada, ni ellos saben de nosotras? ¿No es espantoso? ¿No es evidente que –alejadas de nuestro ritmo femenino intrínseco- nos viene fenomenal subirnos a cualquier pensamiento externo y creer cualquier cosa con tal de no contactar con nuestro ser verdadero?
Una embarazada saludable no debería estar en un consultorio médico esperando su turno durante horas para preguntarle a un desconocido cómo está una misma. No tendría que estar sometida a miedos equivocados. No tendría que llegar ignorante de sí misma a su propio parto. No tendría que salir de su casa para ir a ningún lugar a parir. No tendría que estar obligada a sacarse la ropa, o a no comer, ni a ser pinchada, ni tendría por qué recibir occitocina sintética, ni que otros determinen cuándo el bebe debería nacer, ni cuánto tiempo debería durar su parto. Tampoco nadie tendría que “presenciar” el parto. ¿Qué es eso de “presenciar”? ¿Acaso alguien “presencia” la escena cuando hacemos el amor? Si no estuviéramos congeladas, no aceptaríamos tactos vaginales realizados por personas que no conocemos y a quienes no les hemos dado permiso, ni ofreceríamos alegremente nuestros brazos para ser pinchados sin preguntar siquiera qué es lo que nos están inyectando. Por supuesto, tampoco consideraríamos que la cesárea es una práctica fantástica ni anhelaríamos que alguien nos corte con un bisturí para irnos rápido a casa. Todo esto es posible porque transitamos por autopistas convencionales y porque además, suponemos que no existen alternativas.
Que masivamente las mujeres atravesemos nuestros partos desconectadas de nuestras emociones y congeladas -incluso literalmente anestesiadas- es el inicio de la desconexión con el niño que va a nacer. Porque si no ponemos nuestra humanidad femenina en juego, el recién nacido percibirá el nido vacío. De ese modo continuará girando la rueda de la desesperación y la ira, y más tarde la necesidad de dominar. Lo que más me llama la atención es que a muy pocas personas les llame la atención. Sólo cuando participemos en las escenas del inicio de la vida con la fuerza arrasadora de nuestras pulsiones vitales, las cosas van a empezar a cambiar.
Laura Gutman.
¿A nadie le llama la atención que una mujer que ha hecho el amor con un hombre y que chorrea sexo, amor, fluidos y sudor, tenga que someterse a la asepsia de un consultorio medico que nada tiene que ver con “eso” que está gestando? ¿Acaso no es un desastre ecológico que las mujeres entreguemos nuestros cuerpos, nuestros tiempos de gestación, nuestros partos y nuestro amor a personas que tienen muchísimo miedo de las pulsiones vitales y de quienes no sabemos absolutamente nada, ni ellos saben de nosotras? ¿No es espantoso? ¿No es evidente que –alejadas de nuestro ritmo femenino intrínseco- nos viene fenomenal subirnos a cualquier pensamiento externo y creer cualquier cosa con tal de no contactar con nuestro ser verdadero?
Una embarazada saludable no debería estar en un consultorio médico esperando su turno durante horas para preguntarle a un desconocido cómo está una misma. No tendría que estar sometida a miedos equivocados. No tendría que llegar ignorante de sí misma a su propio parto. No tendría que salir de su casa para ir a ningún lugar a parir. No tendría que estar obligada a sacarse la ropa, o a no comer, ni a ser pinchada, ni tendría por qué recibir occitocina sintética, ni que otros determinen cuándo el bebe debería nacer, ni cuánto tiempo debería durar su parto. Tampoco nadie tendría que “presenciar” el parto. ¿Qué es eso de “presenciar”? ¿Acaso alguien “presencia” la escena cuando hacemos el amor? Si no estuviéramos congeladas, no aceptaríamos tactos vaginales realizados por personas que no conocemos y a quienes no les hemos dado permiso, ni ofreceríamos alegremente nuestros brazos para ser pinchados sin preguntar siquiera qué es lo que nos están inyectando. Por supuesto, tampoco consideraríamos que la cesárea es una práctica fantástica ni anhelaríamos que alguien nos corte con un bisturí para irnos rápido a casa. Todo esto es posible porque transitamos por autopistas convencionales y porque además, suponemos que no existen alternativas.
Que masivamente las mujeres atravesemos nuestros partos desconectadas de nuestras emociones y congeladas -incluso literalmente anestesiadas- es el inicio de la desconexión con el niño que va a nacer. Porque si no ponemos nuestra humanidad femenina en juego, el recién nacido percibirá el nido vacío. De ese modo continuará girando la rueda de la desesperación y la ira, y más tarde la necesidad de dominar. Lo que más me llama la atención es que a muy pocas personas les llame la atención. Sólo cuando participemos en las escenas del inicio de la vida con la fuerza arrasadora de nuestras pulsiones vitales, las cosas van a empezar a cambiar.
Laura Gutman.
viernes, 11 de octubre de 2013
Manejo y conservación de la leche materna extraída
¿Debo esterilizar el sacaleches y los recipientes?
Si se extrae y almacena leche materna es imperativo que todo lo que entra en contacto con la leche se esterilice en el primer uso. Se puede esterilizar mediante un esterilizador de vapor químico o por ebullición durante 10 minutos. Si el kit de extracción lo usas para tu propio bebé y éste está sano y es a término, después de la primera esterilización el kit debe ser esterilizado una vez por semana (o más). Entre esterilización y esterilización se puede lavar con agua jabonosa caliente o poner en el lavavajillas de acuerdo a las instrucciones del producto. Verifica las instrucciones del fabricante de lavavajillas de cómo y dónde se deben poner las piezas del extractor de leche en el lavavajillas.
¿Cómo puedo conservar la leche materna?
Si quieres conservar la leche en casa para tu bebé sano nacido a término mira la siguiente tabla (también incluyo instrucciones para un bebé prematuro aunque realmente deberías preguntar al personal hospitalario):
| Temperatura | Bebé a término | Bebé prematuro |
| Leche recién exprimida en recipiente cerrado | ||
| Temperatura ambiente (19-22°C) | 6 horas | 4 horas |
| En bolsa térmica (15ºC) | 24 horas | 12 horas |
| Temp ambiente leche descongelada (19-22ºC) | 1 hora | 1 hora |
| Leche refrigerada (Almacena la leche hacia atrás, no en la puerta) | ||
| Frigorífico (leche fresca) (0-4ºC) | 8 días (ideal 72 horas) | 48 horas |
| Frigo (leche descongelada) (0-4ºC) | 24 horas | 12 horas |
| Leche congelada (¡No se debe recongelar! Almacena hacia atrás, lejos de la puerta) | ||
| Congelador dentro de un frigorífico | 2 semanas | No se recomienda |
| Congelador separado pero que forma parte de un frigorífico (hasta -18ºC) | 3-4 meses | 3 meses |
| Congelador separado (-20ºC) | 12 meses (ideal 6 meses) | 6 meses) |
| Si el bebé está enfermo o hospitalizado, debes consultar a su pediatra o al personal hospitalario. | ||
| Obtenido de varias fuentes. | ||
- Recuerda lavarte las manos siempre antes de extraer tu leche.
- Refrigera la leche en un recipiente cerrado, tan pronto como sea posible. Si piensas que vas a tardar en usar la leche (más de 48 horas) es más recomendable que la congeles.
- Almacena la leche en pequeñas cantidades (30-120 mls) para que haya menos desperdicio si el bebé no toma todo y es más rápido para descongelar o calentar.

- La leche congelada se expande por lo que siempre debes dejar unos 2.5 cm de aire por la parte de arriba del recipiente.
- Etiqueta los recipientes con la fecha. Puedes mezclar la leche de varias extracciones en un mismo recipiente. Es mejor que sean del mismo día y debes esperar a que tengan la misma temperatura antes de mezclarla.
- La leche se debe almacenar hacia la parte de atrás del frigorífico o del congelador y no en la puerta o cerca de ella. Esto se debe a que cada vez que se abre la puerta la leche se expondría a cambios de temperatura si está en la puerta o cerca de ella.
- Es normal que la leche y la nata (o grasa) se separen. Si esto ocurre, agita el recipiente muy suavemente (en círculos para no formar espuma) antes de dársela al bebé.
- El color de la leche extraída puede ser azulada, amarillenta o incluso tirando a marrón. Esto no quiere decir que se ha estropeado. La leche estropeada normalmente huele agria.
¿Cómo puedo descongelar la leche materna?
Es posible descongelar la leche en un número de maneras diferentes. Éstas incluyen:
- Colocar en el refrigerador para descongelar lentamente durante 24 horas.
- Colocar el envase en un recipiente con agua tibia y cambiar el agua frecuentemente.
- Sosteniendo el recipiente de leche bajo agua corriente fría.
- Nunca descongeles la leche materna en un microondas. Puede destruir algunas de sus propiedades y causar puntos calientes que pueden quemar la boca del bebé.
- Agita suavemente la leche antes de su uso porque puede que la grasa se haya separado. Es importante no ser demasiado vigoroso.
Tipos de recipientes
Hay varios tipos de recipientes que se pueden utilizar para almacenar la leche extraída: de cristal, de plástico y bolsas para extracción de leche. Todos tienen ventajas y desventajas aunque los mejores son los de cristal.
Recipientes de cristal
Recipientes de plástico
Una de sus desventajas es que son más porosos que los de cristal por lo que son menos recomendables para almacenar la leche a largo plazo.
Bolsas de almacenamiento
Transporte de leche materna extraída
Si la madre extrae la leche en el trabajo para llevar a casa o en casa para llevar al hospital o guardería puede transportarla en una bolsa térmica (cualquiera es válida) con bloques de hielo. Si la leche está congelada no se deben usar bloques de hielo porque éstos suelen tener una temperatura más alta que la leche congelada y la pueden descongelar.
Una vez la leche llega a su destino, ésta se debe sacar de la bolsa térmica y dársela al bebé o meterna en el frigorífico o el congelador. Si no es posible, la leche se mantiene en la bolsa térmica durante 24 horas.
Secuencia del uso de la leche materna extraída
- Usa primero el calostro.
- Usa los primeros 14 días de leche extraída por orden porque todavía puede contener algo de calostro.
- Usa la leche según la vayas extrayendo. Si produces más leche de la que el bebé necesita, debes utilizar primero la leche de la mañana porque contiene más cantidad de lípidos (grasas).
jueves, 10 de octubre de 2013
Laura Gutman: Separaciones tempranas
La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño.
Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que "el cuerpo del niño esté separado": "Solo" en su cuna. "Solo" en su cochecito. "Solo" en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir "solo". Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto.
Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños "están enfermos de soledad". Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la "necesidad desplazada de contacto y presencia".
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y "no tocar "al niño, porque "tocar nos duele".
Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.
Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que "el cuerpo del niño esté separado": "Solo" en su cuna. "Solo" en su cochecito. "Solo" en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir "solo". Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto.
Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños "están enfermos de soledad". Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la "necesidad desplazada de contacto y presencia".
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y "no tocar "al niño, porque "tocar nos duele".
Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.
CONTACTO
TELEFONO: 01120720779
CELULAR: 0221-15-6258617
EMAIL: damiiita_007@hotmail.com
FACEBOOK: https://www.facebook.com/damiitab
PAGINA: https://www.facebook.com/AlmitaPreparacionIntegralParaLaMaternidad?ref=hl
BUENOS AIRES, ARGENTINA
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BUENOS AIRES, ARGENTINA
Me presento
Me llamo Dámaris, mamá de Bianca de 10 meses que ya esta a full con su caminata y tetera, nacida por parto natural en hospital (Evita Pueblo de Berazategui), donde hacia mis concurrencia, todo mas que repetado. Soy Obstetrica recibida hace un año y alguito, desde que me recibí sabia que quería asistir partos en casa, ya que en la práctica se ven muchas cosas y nada de respeto.
"Para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer.” ( M.Odent)
Asisto/acompaño Partos en Domicilio, trabajo de parto en casa para luego ir a la institución, posparto, asesoramiento de Lactancia Materna y Crianza.
"Para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer.” ( M.Odent)
Asisto/acompaño Partos en Domicilio, trabajo de parto en casa para luego ir a la institución, posparto, asesoramiento de Lactancia Materna y Crianza.
PARTERIA AUTENTICA
Cuando una mujer se embaraza, el mundo interno de la mujer comienza a
modificarse, los cambios físicos, emocionales y espirituales que le van
sucediendo a lo largo de todo el embarazo, parto y puerperio son
oportunidades de crecimiento y saltos en su nivel de conciencia. Si la
mujer se abre a ellos, estas etapas son oportunidades de crecimiento, también,
a nivel espiritual, en los cuales las parteras somos facilitadoras de procesos
(sosteniendo, alentando, dando confianza, para que estos se aprovechen lo
más posible).
A su vez, el niño por nacer necesita de padres seguros, amorosos, que le
brinden la posibilidad de un nacimiento suave y una crianza lo más
consciente posible.
Ver la importancia que nuestra profesión tiene dentro del seno de las
familias, es tomar consciencia de lo sagrado de nuestra tarea y hacer de
ella un instrumento más que valioso.
El nacimiento en casa brinda la oportunidad de que el mismo sea un
acontecimiento familiar y un merito de la mujer, la cual se empodera y
crece en autoestima y amor. El padre no sólo acompaña en el proceso, sino
que él también se ve fortalecido a través del ejercicio pleno de su rol, ocupando
su lugar.
Aquí los héroes son ellos, nosotras simple facilitadoras. Ayudamos en
definitiva, a unir lo invisible con lo visible. En estos procesos nuestro
EGO, se va disipando, dándole lugar a la esencia más plena. Cada parto
es una oportunidad de crecimiento también para nuestra alma.
En algunos nacimientos, puede suceder que la mujer tenga más afinidad con
nuestra Doula que con nosotras, por ejemplo y que sea ella la que ocupe el
primer lugar (por llamarlo de alguna forma) para esa mamá, y nosotras
relegarnos a un segundo lugar, solo irradiando con nuestra presencia,
sosteniendo energéticamente, observando que todo “se desenvuelva en
armonía”.
Una partera debería saber hacerse pequeña si es necesario (silenciosa,
disponible, suave) y hacerse fuerte y sostenedora, si la circunstancia lo
requiere.
Puede suceder también que la mujer se enoje mucho porque le duele
demasiado y no se sienta muy cómoda pariendo y nosotras tendremos que
entenderla, sin juzgar.
En los partos domiciliarios se requiere también, acompañar sin tiempos propios (pasan a ser los tiempos de esa mamá y ese bebé) y los de la partera a segundo lugar y esto a veces no es fácil cuando se tiene una familia propia con niños pequeños o un esposo muy demandante, por eso hay que sopesar todas esas situaciones antes de decidirse a ser PARTERA DE ATENCIÓN DOMICILIARIA.
Las satisfacciones suelen ser enormes, pero también los sacrificios que estas satisfacciones conllevan. es bueno tener en claro que este camino es solo para quienes están convencidas que SON PARTERAS DEL NUEVO TIEMPO, solo para ellas.
Este es nuestro desafío.
Texto extraído del manual de Atención de Parto Domiciliario de Liliana Pogliani.
Le estoy muy agradecida a Liliana Pogliani por abrirme las puertas a este mundo maravilloso...
modificarse, los cambios físicos, emocionales y espirituales que le van
sucediendo a lo largo de todo el embarazo, parto y puerperio son
oportunidades de crecimiento y saltos en su nivel de conciencia. Si la
mujer se abre a ellos, estas etapas son oportunidades de crecimiento, también,
a nivel espiritual, en los cuales las parteras somos facilitadoras de procesos
(sosteniendo, alentando, dando confianza, para que estos se aprovechen lo
más posible).
A su vez, el niño por nacer necesita de padres seguros, amorosos, que le
brinden la posibilidad de un nacimiento suave y una crianza lo más
consciente posible.
Ver la importancia que nuestra profesión tiene dentro del seno de las
familias, es tomar consciencia de lo sagrado de nuestra tarea y hacer de
ella un instrumento más que valioso.
El nacimiento en casa brinda la oportunidad de que el mismo sea un
acontecimiento familiar y un merito de la mujer, la cual se empodera y
crece en autoestima y amor. El padre no sólo acompaña en el proceso, sino
que él también se ve fortalecido a través del ejercicio pleno de su rol, ocupando
su lugar.
Aquí los héroes son ellos, nosotras simple facilitadoras. Ayudamos en
definitiva, a unir lo invisible con lo visible. En estos procesos nuestro
EGO, se va disipando, dándole lugar a la esencia más plena. Cada parto
es una oportunidad de crecimiento también para nuestra alma.
En algunos nacimientos, puede suceder que la mujer tenga más afinidad con
nuestra Doula que con nosotras, por ejemplo y que sea ella la que ocupe el
primer lugar (por llamarlo de alguna forma) para esa mamá, y nosotras
relegarnos a un segundo lugar, solo irradiando con nuestra presencia,
sosteniendo energéticamente, observando que todo “se desenvuelva en
armonía”.
Una partera debería saber hacerse pequeña si es necesario (silenciosa,
disponible, suave) y hacerse fuerte y sostenedora, si la circunstancia lo
requiere.
Puede suceder también que la mujer se enoje mucho porque le duele
demasiado y no se sienta muy cómoda pariendo y nosotras tendremos que
entenderla, sin juzgar.
En los partos domiciliarios se requiere también, acompañar sin tiempos propios (pasan a ser los tiempos de esa mamá y ese bebé) y los de la partera a segundo lugar y esto a veces no es fácil cuando se tiene una familia propia con niños pequeños o un esposo muy demandante, por eso hay que sopesar todas esas situaciones antes de decidirse a ser PARTERA DE ATENCIÓN DOMICILIARIA.
Las satisfacciones suelen ser enormes, pero también los sacrificios que estas satisfacciones conllevan. es bueno tener en claro que este camino es solo para quienes están convencidas que SON PARTERAS DEL NUEVO TIEMPO, solo para ellas.
Este es nuestro desafío.
Texto extraído del manual de Atención de Parto Domiciliario de Liliana Pogliani.
Le estoy muy agradecida a Liliana Pogliani por abrirme las puertas a este mundo maravilloso...
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